martes 22 de septiembre de 2009

Bloque en Copenhague

Este verano estuve unos días en Dinamarca, uno de los países más planos de Europa. A pesar de que su montaña más alta (Himmelbjerget) mide 147 m y, por supuesto, no cuentan con roca apta para escalar, me sorprendió ver que tienen gran afición por los deportes de montaña. Hay muchas tiendas de material de escalada y alpinismo. Supongo que se irán con cierta frecuencia a Noruega, que es lo más cercano que tienen.
El caso es que el ayuntamiento de Copenhague está concienciado con el tema y, paseando por la ciudad, encontramos dos instalaciones cojonudas para entrenar.




Por la combinación de presas y formas talladas en el hormigón, esta me recuerda mucho al rocódromo de las pista de San Lázaro, con la salvedad de que el entorno es mucho más guapo y que la zona de caídas es de gravilla.
Había bastante gente en ese momento. Incluso tenían montada una slack-line, de esas que están tan de moda ahora.
Esta otra me pareció buenísima. En un parquecillo de un área residencial, montaron un bloque artificial. Las formas están muy conseguidas (cazos, regletas, planos, romos... de todo). El tacto es muy curioso, porque está hecho con una mezcla de hormigón y piedras muy pequeñas. De nuevo en este caso la zona de caídas es de gravilla.
Estaría bien que Top30 tomara ejemplo y dejara de engañar a los ayuntamientos con sus monolitos y sus rocódromos municipales mal equipados.

Gracias a Jandro y Sara, nuestra conexión danesa, por mandarme las fotos que no hice en su momento.